24.1.09

Javier Barreiro: "Lobotomía"


Lenguaje singular pese a su sencillez, léxico sorprendente porque se incrusta con talento en el discurso, este bestiario monográfico de Javier Barreiro licantropiza al hombre o humaniza al lobo, tanto da, pues detrás de cada bestia encontramos a un personaje que se resguarda en su disfraz polimorfo sin que se despinte que la base de su atavío es la piel del lobo; ése es el engaño, puesto que si la desprendiéramos, lo encontraríamos inequívocamente en calzoncillos. Un paseo por el bosque da con cada uno en su guarida o en sus correrías por las trochas, y los encuentra haciendo escorzos humanos, como si en su interior permanentemente habitara la maldición de la gitana, con plenilunio y sin él, que el lobishome ya ha hecho hábito de su nictalopía y de su condición fabulosa sin renunciar, por lo tanto, a su estado de poca esperanza. El velo irónico desprendido del telar celeste de Isis, las volutas de humor que trasiegan por sobre el entorno de las figuras distancian la perspectiva del poeta que describe fisonomías del alma a través de las morfologías lobunas, de manera que encontramos mores, conductas, prejuicios, soberbias, vicios y -me atrevo a decirlo- ninguna virtud que no sea, alguna vez, la de la claudicación. Tipos, iconos sociales, figuras "representativas", algún replicante que invierte el axioma (cordero con piel de lobo) que hacen snif y atchís; pero también uuuuh, ou y grrr, pues que conocen los dos lenguajes, esto es, el cifrado en uno solo: el lenguaje de la ambigüedad, tan político él, y que no escapa a la zoomorfización.
¡Qué bueno!