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30.10.11

Alfredo Saldaña e Ignacio Escuín en la Campana de los Perdidos (29.10.11)

Alfredo Saldaña en 2008 (Zaragoza)


Tengo la satisfacción, más que de presentarlos ante vosotros, de compartir con ellos esta noche. Son muchas las razones que me caben y que no caben aquí, aunque una sobre cualesquiera otras es imperativo destacar: son mis amigos. Tres generaciones peinan la trenza de esta amistad. Alfredo Saldaña, aragonés de Toledo,  desde aquel lejano suyo Fragmentos para una arquitectura de las ruinas que, en borrador, me entregó y sobre el que, todavía inédito, escribí en el desaparecido periódico El Día. Dije allí (y permitidme la arrogancia) que en Alfredo Saldaña teníamos a un poeta de altura, y añadía: Ya lo veréis. Estábamos en 1988 y, desde entonces, han sido muchos los momentos que han signado una amistad irrompible y gratísima unida siempre a sus avatares literarios y profesionales. Hoy, además de los libros de poesía que nos ha entregado (Pasar de largo, Palabras que hablan de la muerte del pensamiento, Humus), estamos también ante uno de los mejores conocedores de la estética de la postmodernidad. Sus estudios son celebrados y uno reciente aparecido en los "Papeles de Trasmoz" resulta ser una joya que debemos leer para saber por dónde van los tiros y los troyanos en esto de las fuentes estéticas de una corriente que no se sabe muy bien qué cauce toma y cuál abandona. En cualquier caso, Alfredo está esta noche aquí como poeta, como un poeta discreto y no muy pródigo, muy rilkeano en el asunto de abordar la poesía con paciencia. Habrá que encontrar en él a un recaudador  de Eliot sin Eliot, de Pound sin Pound; habrá que afirmar que la metapoesía de Saldaña es una vuelta de tuerca más contra la corriente única que ha señalado con estolidez supina el fin de la historia. Pues no, ni fin de la historia, ni fin de nada. En Alfredo Saldaña encontramos un principio que apunta a sustituir tanta palabra estúpida y anecdótica de la última poesía española por una palabra precisa, por la  sintaxis de un pensamiento que en ningún momento abandona ni desdice la posición que ha de ocupar el ser humano. Resulta ser una epifanía del verbo, una revelación de la conciencia poética que Valéry habría saludado con entusiasmo, pero que, en cambio, es ininteligible para los anecdóticos exangües y el insoportable amaneramiento de una experiencia engañosa que nos embuten con colorantes y espesantes.

Ignacio Escuín en 2010 (Barcelona)

Resulta que Ignacio Escuín fue alumno de Alfredo Saldaña y que luego Alfredo Saldaña dirigió su Tesis doctoral, y que Ignacio Escuín (que no para ni un segundo de hacer cosas) había dirigido la revista universitaria Eclipse y que, al tiempo, se sacó de la manga la editorial Eclipsados que tanto y tan bien ha dinamizado los últimos años de la poesía aragonesa con evidente repercusión fuera de su territorio. Coordina además en la universidad zaragozana el programa Este jueves poesía bien conocido de todos. Nacho tiene treinta años y ha hecho tantas cosas que uno se marea. Entre ellas, publicar en Eclipsados Humus, el último y señalado libro de su profesor, director tesital y amigo. Pero él no ha dejado de escribir. Su primer libro, Profundidades, es de 2005 y el último, Habrá una vez un hombre libre, de 2009; en el intervalo, Ejercicios espirituales, Pop, Couleur y Americana. Ignacio Escuín ha declarado los siguiente: "no más tinieblas en mis versos. No más versos oscuros ni en este papel, ni en mi vida, ni en mi cama". Lo dice, precisamente en ese último título, en Habrá una vez un hombre libre; pero lo había hecho antes que dicho ya en los dos inmediatos anteriores, al menos con la nitidez que él quiere constatar en su declaración principal. Y a ella se entrega a través de dos señaladas morfologías: la prosa rítmica y el verso polimétrico.  Es verdad que utiliza más metáforas, más símiles, como en el poema sobrevolado por un conocido buitre que recoge la derrota de España en los cuartos de final del mundial mejicano de 1986. Él lo sabe, pero quiero recordar a todos que el gol del empate de España lo metió el zaragocista  Señor desde fuera del área a pase del zaragozano Víctor sacando un córner. Hay más símbolos; Couleur es un libro enteramente simbólico. Sin embargo, ni en uno ni en otro caso -ni en Couleur ni en Americana- ha prescindido de la claridad; ha borrado las tinieblas y ha dejado un leve difuminado en donde se aprecia el sentir y la engañosa persuasión de la belleza, aunque también su certeza y su violabilidad; la observación también atenta de este nuevo poeta en Nueva York descifrando y constatando los tópicos y encerrándolos para siempre en The Club, ese escogido emblema lleno de pijos de la 5ª avenida en una época de esplendor diseñado, calculado y falaz absorto en la utópica influencia de la ignorancia.

Cuando Alfredo publicó su primer libro en 1989, Ignacio tenía ocho años; no cabía entonces en su imaginación que luego, entre otras cosas, los uniría un Humus. Cuando España cayó en los cuartos de final en Querétaro en 1986 (partido que recuerdo con cierta nitidez), yo tenía treinta y cuatro años; ni sabía que Ignacio cumplía cinco ni Alfredo veintidós. Ortega tenía razón al establecer entre diez y quince años los intervalos generacionales. Nosotros tres somos hoy la prueba: tan distantes y tan cercanos. Y, sobre todo, con la daga de la cruel vivisección guardada en el cajón.

10.6.11

Gracias, amigos


Ha pasado justo una semana desde que todos vosotros, amigos queridos, aceptasteis compartir conmigo aquel poema dolorido y luego vertiginosamente concluido. Fue un trabajo relativamente fácil al final; no al principio, pues me costó lo suyo abstraerme al dolor (ese extraño dolor ilocalizable y que los médicos definen como "dolor hueco") que sólo puede realmente comprender quien lo ha padecido. No puede explicarse y quizá por ello la mejor de las exégesis que podía hacerse (al margen de la exacta definición de Valéry —"el dolor es música"—) era escribir, escribir, escribir, escribir... sin pensar en otra cosa. Escribir lo que fuera, daba lo mismo, era indiferente el grado de inteligibilidad; bastaba con hacer caso a las libres manifestaciones del numen, a la voz de un instinto que aullaría si fuera bestia, pero que, sujeto a la razón implícita en el signo que es la palabra, se convertía en neuma, lo que los clásicos definían como eutrapelia verbal.
Desconozco su límite; es decir, no sé si el poema termina ahí, y esta duda lo detiene en la presa de la incertidumbre. Escuchado por vuestras voces, adquirió distancia, pude focalizar aquel verbo cuyo tránsito por la pendiente era firme, sin tropiezos que pudieran hacerle caer y rodar hasta despeñarse, y que, sin embargo, se asoma ahora al precipicio y lo hace con vértigo, inseguro, con la inexplicable certeza de que sufrirá un vahído.
Necesitaba deciros esto —que no dije el día 2—para que comprendierais mejor cómo, en definitiva, me hago cargo en cierto modo de uno de los axiomas para mí muy querido en lo que a la escritura se refiere. Lo postula Georges Bataille: "alcanzar el extremo de lo posible".
Litiasis. Tengo un corazón de piedra en el riñón, creo que es un intento al que habéis contribuido tan generosamente.
Nunca os estaré los suficientemente agradecido. Gracias, merci, danke, thanks, grazie, djekuj. 

24.5.11

Miguel Serrano: "Insultus morbi primus"

Lola Editorial entrega el volumen número 30 de su colección "Libros de Berna": Insultus morbi primus, de Miguel Serrano Larraz.




La presentación será el día 28 de mayo, a las 13:00, en la librería Antígona (C/ Pedro Cerbuna, 25) de Zaragoza y correrá a cargo de Brenda Ascoz.

20.5.11

AAE: Encuentros literarios

Litiasis. Tengo un corazón de piedra en el riñón

41 poetas y narradores; artistas, fotógrafos, músicos, titiriteros, violinistas (el loro nos ha fallado) amigos todos, amigos gentiles y generosos, se reunirán en el Arena Rock de Zaragoza para celebrarnos mutuamente. Gracias a todos.
Estáis invitados. ¡Acudid! Lo pasaremos bien.


2.5.11

Litiasis. Tengo un corazón de piedra en el riñón

El próximo día 2 de junio, os espero a todos los que queráis compartir conmigo -y con los amigos que generosamente participarán en la fiesta final- la lectura de este poema escrito bajo los efectos de varios cólicos nefríticos. Un poema automático (con pocas, muy pocas reparaciones) y sólo sujeto al ritmo del verso mayor. Un poema enajenado, un poema que trata de conciliar la aceptación y el rechazo de aquella aseveración de Paul Valéry: "el dolor es música". Puedo asegurar que, en todo caso, es una música espantosa y que el intento conciliador fracasó. 
Dolor, todo fue dolor.


Litiasis. Tengo un corazón de piedra en el riñón
Poema para 46 voces, danza, títeres, tai-chi, escultura, violín y canciones
Imágenes de Leónidas Martín Saura
Fotografías: Columna Villarroya
2 de junio. 21:00 horas
Arena Rock. Plaza Utrillas, 3
 50012 ZARAGOZA



17.12.10

PREMIO DE LAS LETRAS ARAGONESAS 2010


Ángel Guinda en el Monsterio de Veruela (agosto 2009)
Fotografía de Vicente Almazán

El poeta Ángel Guinda (Zaragoza, 1948), autor de una obra sólida, comprometida con la estética, adepta a la mejor tradición de la poesía española, pero construida con un lenguaje renovador, ha sido galardonado con la más alta distinción con que el Gobierno de Aragón destaca la trayectoria literaria de los escritores aragoneses. Guinda, ejemplo para varias generaciones de poetas, figura inexcusable que mantuvo viva la llama de la escritura en la abúlica Zaragoza de los años 70 y 80 (manifiesto Poesía y subversión), ha construido uno de los más singulares edificios literarios a base de su compromiso con un género al que, entre otras cosas, define como una herramienta para embellecer y transformar el mundo.

Residente desde hace veinticinco años en Madrid, nunca ha dejado de sentirse aragonés por encima de todo ni de apoyar a cuantos escritores comenzaban su andadura en el camino de las letras, y esta dimensión humana de su personalidad se erige también como uno de los valores sustanciales abiertamente ponderado por el círculo de sus colegas. Editor de las míticas colecciones “Puyal” de poesía y “Al Margen” de ensayo desde la editorial Porvivir Independiente, sus volúmenes acogieron a buena nómina de los poetas aragoneses de los años 70-80, y fue también el factótum de la revista Malvís, publicación que abrió sus páginas en Madrid a muchos poetas de su tierra.

“La poesía sirve, la poesía es” representa para nuestro poeta uno de los lemas (manifiesto Poesía útil) que no sólo defiende hasta sus últimas consecuencias, sino que constituye toda una sintética declaración de principios por la que ha transitado su obra, fundada en una absoluta independencia al margen de los cenáculos literarios y de cualquier conspiración mediática.

Sea enhorabuena.

15.12.10

POESÍA PARA PERDIDOS

Carlos Bozalongo y Diego Palmath en "La Campana de los Perdidos" (C/ Prudencio, 7. ZARAGOZA) junto a Nico Cassinelli en la música.
Última sesión de 2010 del ciclo Poesía para perdidos organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores con el patrocinio del Gobierno de Aragón.


Carlos Bozalongo


Diego Palmath


Lugar: La Campana de los Perdidos. C/ Prudencio, 7. 50003 ZARAGOZA.
Fecha: Sábado, 18 de diciembre.
Hora: 22:00 h.



16.10.10

Poesía para Perdidos: ciclo de otoño

El próximo día 23 de octubre comienza el ciclo de otoño de Poesía para Perdidos, programa que, organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores y financiado por el Gobierno de Aragón, reúne a lo largo del año (este 2010 cumple su tercer aniversario) a poetas principalmente aragoneses, pero también de otras lenguas y territorios españoles en sesiones que alternan la lectura de poemas y la actuación de grupos musicales en vivo.
En esta sesión leerá sus textos el poeta turolense en lengua catalana Juli Micolau (La Fresneda, 1971) e intervendrá el grupo Las Alegres Lloronas, con sus rancheras tragicómicas.

Juli Micolau

Juli Micolau ha publicado Manoll (Premio "Guillem Nicolau" 1997 del Gobierno de Aragón); Esfera. Traspunt en la serena (2001), Premio "Pedro Saputo" de las Letras Aragonesas en Lengua Catalana en 2002 y D'un sol esclop (Premio "Guillem Nicolau" 2008 del Gobierno de Aragón).
Está incluido en las antologías Memòria de la set (1992), Poetes de Frontera (2001), Gent, Terra, Paraules. Literatura de la Franja (2001) y 20 Poetas Aragoneses Expuestos (2007).

Las Alegres Lloronas

Las Alegres Lloronas son un dúo de barcelonesas dispuesta a reirse de sus desamores. Vicky Blum (guitarra) y Cri López (voz) repasan con encanto y desenfreno el género de las rancheras. Compaginan temas propios con clásicos mexicanos. Sus directos generan un estado de alegría que invita a desdramatizar los problemas (alegres lloronas@gmail.com).

POESÍA PARA PERDIDOS
Día: sábado, 23 de octubre.
Hora: 22:00 h.
Lugar: La Campana de los Perdidos (C/ Prudencio, 7. 50003 ZARAGOZA).
ENTRADA LIBRE

22.9.10

Poetas menores de 30 años (y unos cuantos más)




La Asociación Aragonesa de Escritores ha organizado, con el patrocinio del Patronato de Educación y Bibliotecas del Ayuntamiento de Zaragoza, tres ciclos estivales de poesía que han contado con la presencia de poetas aragoneses consagrados ("Varia poesía". Julio. Bóveda del Albergue); lugares emblemáticos de Zaragoza (Pza. San Felipe, Teatro Romano, La Aljafería, Pza. San Bruno, Pza. de Santa Cruz, Pza. del Pilar) han cedido su entorno arquitectónico a los textos de poetas clásicos, andalusíes, renacentistas, barrocos, románticos y contempóraneos revividos en la voz y el gesto de Luis Felipe Alegre ("Poesía y atardecer". Julio, agosto y septiembre) y, desde el día 17 de septiembre y hasta el 1 el octubre, el trabajo de los más jóvenes poetas aragoneses puede escucharse en el "Divino Amore" (pza. del Carmen, 9).
La AAE y el Ayuntamiento de Zaragoza quieren seguir haciendo del verano un período literariamente activo, y que cada año las calles y algunos locales zaragozanos constituyan por fin lugares de referencia para la poesía y para los poetas. Aragón debe aprovechar el magnífico momento que vive su poesía para fijar finalmente este género entre los más seductores de su literatura. Sólo con programas estables y con perseverancia puede esto llevarse a cabo.


Plaza de Santa Cruz (3 septiembre 2010)

 La Aljafería (16 de julio 2010)

Teatro Romano (9 de julio 2010)

3.7.10

"Poesía y atardecer" y "Varia poesía"

Regocijáos los amadores de la poesía que estéis por Zaragoza este verano. Ayer dio comienzo el programa "Poesía y atardecer" con la lectura de textos prerrenacentistas (Marqués de Santillana, Pedro Manuel Ximénez de Urrea y Jorge Manrique) en la plaza de San Felipe a cargo de Luis Felipe Alegre (quien se hará cargo de todas las de este programa). El día 9 de julio, en el Teatro Romano (entrada por plaza Pedro Nolasco), poesía clásica latina con Virgilio, Catulo y Marcial; el día 16 de julio, en el Palacio de la Alfajería, poesía de la época andalusí (Avempace, Ibn Gabirol y Yahya); el 27 de agosto, en la plaza de San Bruno, el barroco (Góngora, Quevedo y Fray Luis de León); el romanticismo (Espronceda, Béquer y Rosalía de Castro) en la plaza Ariño y calle San Félix el día 3 de septiembre; y, en la plaza del Pilar, poesía del siglo XX: Seral y Casas, Miguel Labordeta y Julio Antonio Gómez el día 10 de septiembre.


Hoy mismo, en la bóveda del albergue de la calle Predicadores, 70, comienza el programa "Varia poesía". Leerán Fernando Sarría, José Antonio Conde y Fran Picón; el 10 de julio, Pilar Peris, Carmen Aliaga y Concha Vicente; y, el día 17 de julio, Jesús Jiménez, Miguel Ortiz Albero y Ricardo Díez.


Organiza estos programas la Asociación Aragonesa de Escritores con el patrocinio del Patronato de Educación y Bibliotecas del Ayuntamiento de Zaragoza.

13.6.10

Poesía para Perdidos: última sesión del ciclo de primavera: 12 de junio de 2010

El filólogo, poeta y narrador zaragozano Francho Nagore nos ofreció una magnífica muestra de la sonoridad, capacidad expresiva y construcción literaria de la lengua aragonesa. Si hasta bien avanzado el siglo XVI el aragonés fue lengua vivísima, podemos decir que anoche conocimos una muestra de su sólido renacimiento en los textos de Nagore que pretan delicada atención a una poesía llena de imágenes y adepta a los rasgos más sensuales de la naturaleza.
Juan Luis Saldaña acudió a esta sesión con sus letras más íntimas, canciones de amor que -como él mismo confesó- no hablan de amor precisamente, sino de aquello que lo construye y tantas veces lo destruye también. Sin abandonar un tono irónico como envoltura del dramilla o del drama (muy valleinclanesco su tono, por lo tanto), nos ofreció, por añadidura, algunas letras neodadaístas. ¡Qué bien me lo paso con el Saldaña!

 Francho Nagore



Juan Luis Saldaña

19.3.10

Cristian Peribáñez: "Cuando éramos reptil"

Cristian Peribáñez

Termino de leer los poemas de Cuando éramos reptil y debo confesar que me han sorprendido. Un lenguaje pulcro, con un exquisito cuidado de la prosodia (cuestión nunca bien ponderada, pero que no hay que echar nunca en saco roto) y un estupendo manejo del verselibrisme. Así que comenzamos bien si queremos seguir con fundamento algunos juicios que necesariamente han de sustentarse en la "forma", en una estructura morfológica que advierte de su consciencia. Para empezar, no es habitual que estos rasgos sean destacables conociendo cuánto azar formal e inconsciente puebla los poemas de tantos poetas. Pero si añadimos que ese universo lírico (el yo es abismalmente preponderante sujeto al egotismo verbal) está traducido con ricas imágenes, nada rígidas, con una apuesta manifiesta por el símbolo (a veces, onirismo e irracionalidad -claro, que vienen a ser más o menos lo mismo- comulgan con premeditado o impremeditado -no lo sé con certeza- objetivo) y una extraordinaria largueza semántica; quiero decir generosidad interpretativa, significadora a partir de una combinatoria léxica (que tanto le gusta a Steiner), la cual, aun pareciendo súbita, automática, se decanta, tras la lectura, hacia un posición meditada. Si añadimos que ese universo, decía, constituye un claro ejemplo de inmersión en la tradición, este libro termina por seducirnos definitivamente. Es posible que haya cierto azar en la composición de las imágenes, pero, si es así, el acierto está en no haberlo corregido o en haber conservado lo esencial. Todo ejercicio lineal -y la escritura lo es- ha de contar con este recurso que deduzco ha ejecutado muy bien Períbáñez. Toda esta tramoya sirve a la expresión de un conflicto que testimonia cierto dolor y más de una decepción por etapas; un conflicto repetido que le echa un pulso a la duda relacional y trata de fijar algunas certezas interiores, íntimas, de esa construcción personal que jamás termina en un tejado. Si toda escritura es un exorcismo, ésta lo es. Lo bueno de los poemas de Períbáñez es que el lector (yo, al menos) lo recibe convencido de ser cierto, de no esconder nada o poco, y que la retórica, aunque exista, rinde pleitesía a la sinceridad para echar al diablo fuera, pero para dejarlo entrar en cualquier momento, ya sea cabra o súcubo, o el mismísimo Comendador.
Bravo.



Cuando éramos reptil es el nº 5 de la colección de plaquettes de poesía editadas por la Editorial Comuniter (Manuel Baile) de Zaragoza al cuidado de Octavio Gómez Milián y cuyo trabajo hay que saludar y celebrar.

12.3.10

Poesía para Perdidos: 13 de marzo de 2010

María José Hernández

Sonia Fides


Ana Muñoz


Ana Muñoz y Sonia Fides estarán en La Campana de los Perdidos dando su voz a la cuarta entrega de 2010 del ciclo Poesía para Perdidos que organiza la Asociación Aragonesa de Escritores. La música, a cargo de la excelente María José Hernández.
El día 13, sábado, a las 22:00 horas, en calle Prudencio, 7 de Zaragoza.

14.2.10

Relectura de "He roto el mar"


El día 19 de febrero, a las 19:45 horas, haré lo que hice ya hace quince años en Teruel y que no pensé repetir: explicar lo inexplicable, tratar de revelar cómo escribí He roto el mar, un libro que recoge poemas de la década 1980-1990, aparecido en 1993 en su segunda edición, y que corregía y ampliaba la edición madrileña (C.S.I.C.) de 1987.
Como no me gusta -sustancialmente digo- hablar de mi propia poesía (no me gustan las "poéticas"), lo de Teruel fue un reto que me impuse a mí mismo con la intención de embolicar todavía más las fuentes y los instrumentos que intervinieron en la primera y segunda escrituras.
El día 19, a petición reiterada de unos amigos, repetiré ese embaimiento que, pasados ya unos añitos, veo con la suficiente distancia y neutralidad para no sofocarme.
Estáis todos invitados.

24.1.10

Poesía para Perdidos: 23 de enero 2010

J. L. Saldaña



E. Cebrián

Noche estelar en La Campana de los Perdidos. La primera sesión de este año del ciclo Poesía para Perdidos que organiza la Asociación Aragonesa de Escritores continúa reuniendo a buena parte de la mejor poesía aragonesa, esta vez en torno a Juan Luis Saldaña y Enrique Cebrián. La noche dio para todo, se dilató como el hierro golpeado por el herrero, poco a poco, pero templadamente, fraguando su densidad con estilismo. Juan Luis Saldaña brilló como speaker y encerró en la ironía algunos dramas para la reflexión posterior, como Valle-Inclán. Usó el guiñol, pero no escondió la cachiporra. Brillante, plural, sarcástico, paródico y, sin embargo, un qué sé yo lindando en la gravedad llenó de tañidos nuestra atención (todavía en mis pabellones suenan sus espigas); tiñó de blanco y negro alguna memoria no extraviada aún, y nos educó.
Enrique Cebrián abrió de par en par los libros, dejó caer, como las gasas de Isis, sus poemas tejidos con cirros, con una veladura honda y sentimental, tangente al yo y secante al tú, a los otros, y dijo de otros y de sí mismo con elegancia muy poco común. Posee esa trascendencia lumínica, reveladora de lo que ha de decirse sin que los demás sepamos cómo.
Digo noche estelar porque, junto a los magníficos textos de ambos, desfiló un elenco de músicos definiendo un rasgo que caracteriza definitivamente a esta generación crítica, entusiasta, culta (ya era hora), divertida: la amistad por encima de las mareas, tácita y también expresa, como en esta noche singular: Ana Muñoz, Octavio Gómez Milián, Luis Cebrián, Pablo Malatesta, Ritchie Fandango, El Inspirado... volvieron sus ojos a ese espejo siempre limpio en los iris del amigo; volcaron las letras en el aire deleble, se conjuraron en un hechizo único y se trajeron consigo a Sergio Algora, Más Birras, Nubosidad Variable. Un todo con los demás en una caverna púrpura abarrotada y expectante, dispuesta, si fuese preciso, a su incineración.
Todo sucedió en Zaragoza, donde algunos francotiradores y francotiradoras voceras siguen mordiéndose sus pestilentes uñas y enloqueciendo porque no dan ni una.

Luis Cebrián, Pablo Malatesta y Ana Muñoz


Ritchie Fandango y Luis Cebrián

17.1.10

Poesía para Perdidos: 23 de enero 2010

El próximo encuentro en "La Campana de los Perdidos" (C/ Prudencio, 7) de Zaragoza, dentro del ciclo Poesía para Perdidos organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores, contará con la presencia de dos poetas secretos zaragozanos que pronto dejarán de serlo: Enrique Cebrián y Juan Luis Saldaña. Jóvenes, dinámicos, dinamizadores y enterados (que esta cosa se echa mucho de menos en algunos poetas principseculares). Es una muestra más de que el barril de la zaragozana marcha poética sigue efervesciendo y de que la AAE sigue teniendo buen ojo para aquilatar su ciclo.
Ambos estarán acompañados de buenos amigos músicos y no músicos, poetas y no poetas. Una fiesta que promete y cumplirá su promesa.
23 de enero de 2010
La Campana de los Perdidos
C/ Prudencio 7. ZARAGOZA
22:00 horas

16.11.09

Encuentro y lectura de poemas de Ángel Guinda y Manuel M. Forega


Jueves 19 de noviembre, a las 19:30 horas, en la Sala de Juntas de la Facultad de Filosofía y Letras (Campus San Francisco).
Encuentro con Ángel Guinda y Manuel M. Forega dentro del ciclo "Este jueves, poesía", coordinado por Ignacio Ecuín y organizado por la Universidad de Zaragoza.
Y después, a las 22:00 horas, en el Candy Warhol, con Fernando Frisa como Cicerone, lectura de poemas de Guinda y de Forega.