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30.10.11

Alfredo Saldaña e Ignacio Escuín en la Campana de los Perdidos (29.10.11)

Alfredo Saldaña en 2008 (Zaragoza)


Tengo la satisfacción, más que de presentarlos ante vosotros, de compartir con ellos esta noche. Son muchas las razones que me caben y que no caben aquí, aunque una sobre cualesquiera otras es imperativo destacar: son mis amigos. Tres generaciones peinan la trenza de esta amistad. Alfredo Saldaña, aragonés de Toledo,  desde aquel lejano suyo Fragmentos para una arquitectura de las ruinas que, en borrador, me entregó y sobre el que, todavía inédito, escribí en el desaparecido periódico El Día. Dije allí (y permitidme la arrogancia) que en Alfredo Saldaña teníamos a un poeta de altura, y añadía: Ya lo veréis. Estábamos en 1988 y, desde entonces, han sido muchos los momentos que han signado una amistad irrompible y gratísima unida siempre a sus avatares literarios y profesionales. Hoy, además de los libros de poesía que nos ha entregado (Pasar de largo, Palabras que hablan de la muerte del pensamiento, Humus), estamos también ante uno de los mejores conocedores de la estética de la postmodernidad. Sus estudios son celebrados y uno reciente aparecido en los "Papeles de Trasmoz" resulta ser una joya que debemos leer para saber por dónde van los tiros y los troyanos en esto de las fuentes estéticas de una corriente que no se sabe muy bien qué cauce toma y cuál abandona. En cualquier caso, Alfredo está esta noche aquí como poeta, como un poeta discreto y no muy pródigo, muy rilkeano en el asunto de abordar la poesía con paciencia. Habrá que encontrar en él a un recaudador  de Eliot sin Eliot, de Pound sin Pound; habrá que afirmar que la metapoesía de Saldaña es una vuelta de tuerca más contra la corriente única que ha señalado con estolidez supina el fin de la historia. Pues no, ni fin de la historia, ni fin de nada. En Alfredo Saldaña encontramos un principio que apunta a sustituir tanta palabra estúpida y anecdótica de la última poesía española por una palabra precisa, por la  sintaxis de un pensamiento que en ningún momento abandona ni desdice la posición que ha de ocupar el ser humano. Resulta ser una epifanía del verbo, una revelación de la conciencia poética que Valéry habría saludado con entusiasmo, pero que, en cambio, es ininteligible para los anecdóticos exangües y el insoportable amaneramiento de una experiencia engañosa que nos embuten con colorantes y espesantes.

Ignacio Escuín en 2010 (Barcelona)

Resulta que Ignacio Escuín fue alumno de Alfredo Saldaña y que luego Alfredo Saldaña dirigió su Tesis doctoral, y que Ignacio Escuín (que no para ni un segundo de hacer cosas) había dirigido la revista universitaria Eclipse y que, al tiempo, se sacó de la manga la editorial Eclipsados que tanto y tan bien ha dinamizado los últimos años de la poesía aragonesa con evidente repercusión fuera de su territorio. Coordina además en la universidad zaragozana el programa Este jueves poesía bien conocido de todos. Nacho tiene treinta años y ha hecho tantas cosas que uno se marea. Entre ellas, publicar en Eclipsados Humus, el último y señalado libro de su profesor, director tesital y amigo. Pero él no ha dejado de escribir. Su primer libro, Profundidades, es de 2005 y el último, Habrá una vez un hombre libre, de 2009; en el intervalo, Ejercicios espirituales, Pop, Couleur y Americana. Ignacio Escuín ha declarado los siguiente: "no más tinieblas en mis versos. No más versos oscuros ni en este papel, ni en mi vida, ni en mi cama". Lo dice, precisamente en ese último título, en Habrá una vez un hombre libre; pero lo había hecho antes que dicho ya en los dos inmediatos anteriores, al menos con la nitidez que él quiere constatar en su declaración principal. Y a ella se entrega a través de dos señaladas morfologías: la prosa rítmica y el verso polimétrico.  Es verdad que utiliza más metáforas, más símiles, como en el poema sobrevolado por un conocido buitre que recoge la derrota de España en los cuartos de final del mundial mejicano de 1986. Él lo sabe, pero quiero recordar a todos que el gol del empate de España lo metió el zaragocista  Señor desde fuera del área a pase del zaragozano Víctor sacando un córner. Hay más símbolos; Couleur es un libro enteramente simbólico. Sin embargo, ni en uno ni en otro caso -ni en Couleur ni en Americana- ha prescindido de la claridad; ha borrado las tinieblas y ha dejado un leve difuminado en donde se aprecia el sentir y la engañosa persuasión de la belleza, aunque también su certeza y su violabilidad; la observación también atenta de este nuevo poeta en Nueva York descifrando y constatando los tópicos y encerrándolos para siempre en The Club, ese escogido emblema lleno de pijos de la 5ª avenida en una época de esplendor diseñado, calculado y falaz absorto en la utópica influencia de la ignorancia.

Cuando Alfredo publicó su primer libro en 1989, Ignacio tenía ocho años; no cabía entonces en su imaginación que luego, entre otras cosas, los uniría un Humus. Cuando España cayó en los cuartos de final en Querétaro en 1986 (partido que recuerdo con cierta nitidez), yo tenía treinta y cuatro años; ni sabía que Ignacio cumplía cinco ni Alfredo veintidós. Ortega tenía razón al establecer entre diez y quince años los intervalos generacionales. Nosotros tres somos hoy la prueba: tan distantes y tan cercanos. Y, sobre todo, con la daga de la cruel vivisección guardada en el cajón.

15.12.10

POESÍA PARA PERDIDOS

Carlos Bozalongo y Diego Palmath en "La Campana de los Perdidos" (C/ Prudencio, 7. ZARAGOZA) junto a Nico Cassinelli en la música.
Última sesión de 2010 del ciclo Poesía para perdidos organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores con el patrocinio del Gobierno de Aragón.


Carlos Bozalongo


Diego Palmath


Lugar: La Campana de los Perdidos. C/ Prudencio, 7. 50003 ZARAGOZA.
Fecha: Sábado, 18 de diciembre.
Hora: 22:00 h.



7.11.10

Poesía para perdidos: Benito Muñoz y Agustín Porras (13 de noviembre)

La próxima sesión de Poesía para Perdidos que organiza la Asociación Aragonesa de Escritores con el patrocinio del Gobierno de Aragón contará con la presencia de Benito Muñoz Montes y Agustín Porras. El lirismo escéptico del extraordinario Muñoz Montes (Molina de Aragón, Guadalajara, 1964), poeta poco pródigo, pero de hondura poco común que ha sabido ver en la naturaleza no sólo el drama que encierra en sí misma, sino un trasunto del hombre y de la relación de este hombre con sí mismo: Con la misma piedra (1989), Silbos del Val (2008).

 Benito Muñoz (Foto: Pilar Gilabert)

Agustín Porras (Antequera, Málaga, 1957), es poeta que gusta del escorzo irónico y que trata la realidad con la distancia idónea, la que es necesaria para no caer en el anecdotismo de otros poetas de medio pelo que pululan por ahí entre los papeles: Ojalá (2006), La mosca becqueriana (2009). Amador y estudioso de Bécquer, descubrió recientemente unas rimas inéditas aparecidas en Olifante (2010); ha dirigido las revistas Poesía, pro ejemplo, La primera piedra y El invisible anillo, y dirige ahora mismo El Alambique.

 Agustín Porras (Foto: Forega)


La música estará a cargo de la deliciosa cantautora aragonesa María José Hernández: La línea del cielo (1996), El mar del deseo (2001), Círculos concéntricos (2006).

Foto: J. Miguel Morales



Poesía para Perdidos
13 de noviembre 2010
22:00 horas
Lugar: La Campana de los Perdidos 
(C/ Prudencio, 7. ZARAGOZA)
Entrada libre

16.10.10

Poesía para Perdidos: ciclo de otoño

El próximo día 23 de octubre comienza el ciclo de otoño de Poesía para Perdidos, programa que, organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores y financiado por el Gobierno de Aragón, reúne a lo largo del año (este 2010 cumple su tercer aniversario) a poetas principalmente aragoneses, pero también de otras lenguas y territorios españoles en sesiones que alternan la lectura de poemas y la actuación de grupos musicales en vivo.
En esta sesión leerá sus textos el poeta turolense en lengua catalana Juli Micolau (La Fresneda, 1971) e intervendrá el grupo Las Alegres Lloronas, con sus rancheras tragicómicas.

Juli Micolau

Juli Micolau ha publicado Manoll (Premio "Guillem Nicolau" 1997 del Gobierno de Aragón); Esfera. Traspunt en la serena (2001), Premio "Pedro Saputo" de las Letras Aragonesas en Lengua Catalana en 2002 y D'un sol esclop (Premio "Guillem Nicolau" 2008 del Gobierno de Aragón).
Está incluido en las antologías Memòria de la set (1992), Poetes de Frontera (2001), Gent, Terra, Paraules. Literatura de la Franja (2001) y 20 Poetas Aragoneses Expuestos (2007).

Las Alegres Lloronas

Las Alegres Lloronas son un dúo de barcelonesas dispuesta a reirse de sus desamores. Vicky Blum (guitarra) y Cri López (voz) repasan con encanto y desenfreno el género de las rancheras. Compaginan temas propios con clásicos mexicanos. Sus directos generan un estado de alegría que invita a desdramatizar los problemas (alegres lloronas@gmail.com).

POESÍA PARA PERDIDOS
Día: sábado, 23 de octubre.
Hora: 22:00 h.
Lugar: La Campana de los Perdidos (C/ Prudencio, 7. 50003 ZARAGOZA).
ENTRADA LIBRE

22.9.10

Poetas menores de 30 años (y unos cuantos más)




La Asociación Aragonesa de Escritores ha organizado, con el patrocinio del Patronato de Educación y Bibliotecas del Ayuntamiento de Zaragoza, tres ciclos estivales de poesía que han contado con la presencia de poetas aragoneses consagrados ("Varia poesía". Julio. Bóveda del Albergue); lugares emblemáticos de Zaragoza (Pza. San Felipe, Teatro Romano, La Aljafería, Pza. San Bruno, Pza. de Santa Cruz, Pza. del Pilar) han cedido su entorno arquitectónico a los textos de poetas clásicos, andalusíes, renacentistas, barrocos, románticos y contempóraneos revividos en la voz y el gesto de Luis Felipe Alegre ("Poesía y atardecer". Julio, agosto y septiembre) y, desde el día 17 de septiembre y hasta el 1 el octubre, el trabajo de los más jóvenes poetas aragoneses puede escucharse en el "Divino Amore" (pza. del Carmen, 9).
La AAE y el Ayuntamiento de Zaragoza quieren seguir haciendo del verano un período literariamente activo, y que cada año las calles y algunos locales zaragozanos constituyan por fin lugares de referencia para la poesía y para los poetas. Aragón debe aprovechar el magnífico momento que vive su poesía para fijar finalmente este género entre los más seductores de su literatura. Sólo con programas estables y con perseverancia puede esto llevarse a cabo.


Plaza de Santa Cruz (3 septiembre 2010)

 La Aljafería (16 de julio 2010)

Teatro Romano (9 de julio 2010)

3.7.10

"Poesía y atardecer" y "Varia poesía"

Regocijáos los amadores de la poesía que estéis por Zaragoza este verano. Ayer dio comienzo el programa "Poesía y atardecer" con la lectura de textos prerrenacentistas (Marqués de Santillana, Pedro Manuel Ximénez de Urrea y Jorge Manrique) en la plaza de San Felipe a cargo de Luis Felipe Alegre (quien se hará cargo de todas las de este programa). El día 9 de julio, en el Teatro Romano (entrada por plaza Pedro Nolasco), poesía clásica latina con Virgilio, Catulo y Marcial; el día 16 de julio, en el Palacio de la Alfajería, poesía de la época andalusí (Avempace, Ibn Gabirol y Yahya); el 27 de agosto, en la plaza de San Bruno, el barroco (Góngora, Quevedo y Fray Luis de León); el romanticismo (Espronceda, Béquer y Rosalía de Castro) en la plaza Ariño y calle San Félix el día 3 de septiembre; y, en la plaza del Pilar, poesía del siglo XX: Seral y Casas, Miguel Labordeta y Julio Antonio Gómez el día 10 de septiembre.


Hoy mismo, en la bóveda del albergue de la calle Predicadores, 70, comienza el programa "Varia poesía". Leerán Fernando Sarría, José Antonio Conde y Fran Picón; el 10 de julio, Pilar Peris, Carmen Aliaga y Concha Vicente; y, el día 17 de julio, Jesús Jiménez, Miguel Ortiz Albero y Ricardo Díez.


Organiza estos programas la Asociación Aragonesa de Escritores con el patrocinio del Patronato de Educación y Bibliotecas del Ayuntamiento de Zaragoza.

27.4.10

Luis Alberto de Cuenca · Poesía para Perdidos · 24/4/2010

Todos los vídeos de la sesión nº 7/2010 de Poesía para Perdidos son cortesía de David Francisco (Panda de Tolos). Este ciclo, organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores y patrocinado por el Gobierno de Aragón, se ha convertido en una referencia literaria inexcusable de las noches sabáticas zaragozanas. Desde el otoño de 2008, se han ejecutado 27 sesiones que prestan atención preferente a la poesía aragonesa, pero que ha contado también con la participación de poetas de otros territorios. Por él han desfilado autores como Xulio L. Valcárcel, Lorenzo Oliván, Elena Medel, José Luis Piquero, Manuel Vilas, Ana Muñoz, Pablo Casares, Rosendo Tello, Brenda Ascoz, Octavio Gómez Milián, Almudena Vidorreta, Luisa Miñana, Jesús Jiménez, Eva Vaz, Alfredo Saldaña, Mariano Castro, Joaquín Sánchez Vallés, José Antonio Conde, Emilio Pedro Gómez, Manuel M. Forega, Ángel Guinda, Miguel Ángel Ortiz Albero, Fernando Sarría, Juan Luis Saldaña, Adolfo Burriel, Miguel Serrano, Ignacio Escuín, Diana Varela, Fernando Burbano, Nacho Tajahuerce, Carmen Ruiz Fleta, Enrique Cebrián o el propio Luis Alberto de Cuenca. Este ciclo, que alterna la lectura de poemas con actuaciones musicales en vivo, ha contado con la presencia de los músicos aragoneses Mª José Hernández, MRZ Crocodile, Cuidado con el Perro, Jorge Berges, Experimentos in da Notte, Nadie, Lousiana, Nicolás Casinelli, Álex Mister Hyde...
Se seguirá en ello mientras el cuerpo de los músicos y el de los poetas aguanten.

12.3.10

Poesía para Perdidos: 13 de marzo de 2010

María José Hernández

Sonia Fides


Ana Muñoz


Ana Muñoz y Sonia Fides estarán en La Campana de los Perdidos dando su voz a la cuarta entrega de 2010 del ciclo Poesía para Perdidos que organiza la Asociación Aragonesa de Escritores. La música, a cargo de la excelente María José Hernández.
El día 13, sábado, a las 22:00 horas, en calle Prudencio, 7 de Zaragoza.

28.2.10

Poesía para Perdidos. 27 de febrero 2010: Xulio L. Valcárcel

Xulio L. Valcárcel

Xulio L. Valcárcel

Llegó Xulio; llegó Xulio L. Valcárcel; llegó el poeta, que es como decir que llegó el hombre. No existe distancia entre ambos: los dos son uno, es como son, con su memoria, con su honda percepción de una realidad pasada que es traída al presente para ser vivida con la misma intensidad que entonces. Xulio Valcárcel ve porque sabe mirar; ve lo que acontece y lo que le acontece y, en esos instantes breves en que los demás hacemos del tiempo un tránsito indiferente por las cosas, por los seres, él impregna su retina de imágenes y de personas y vuelca sobre ellas no sólo una empatía desaparecida del sentir general de una sociedad desapercibida, sino que la tamiza con la criba de su lirismo excelso, de su entraña tensa y dispuesta, en guardia siempre para acoger aquello que se desliza por los límites de la luz. En esa frontera difusa, Xulio es más poeta porque es más hombre, como ha sido más niño y como ha sido más hijo y es más amador. Si dice del amor, lo dicta en carne y hueso, y lo escribe con la pausa que el amor necesita cuando irradia en toda su intensidad. Xulio Valcárcel ilumina tantas cosas... En ese poema magnífico de la fuga final hacia la muerte levantó Xulio anoche un catafalco en medio del mar, sobre el horizonte, como testimonio de su hondura. Yace en él, en lo más hondo, una poesía singular, diferente, rica, que no renuncia jamás a redactar con la sintaxis de los sentidos, con la gramática del corazón.

Diana Varela


Diana Varela

Diana Varela

Diana Varela acompañó a Xulio Valcárcel en la traducción con esa dicción justa y armónica que los pabellones saben siempre gratificar; pero nos guardaba la sorpresa de sus versos. "O coi", poema de su libro Fíos, llegó del mar, de la orilla del mar, de las faenas de la orilla del mar. Un poema costumbrista con sabor a sal fina, yodada, empujado por una brisa atlántica que nos golpeó en pleno rostro para mejor respirar y observar a los belinques escapando bajo el vuelo de las gaviotas mientras escuchábamos el canto de las sirenas terrestres.
Y aún hubo más: la guitarra limpia de Jorge Berges secundado por José Manuel Garrido al "Cuatro venezolano" fusionando flamenco y acordes joropos, bolerillos y otras melodías clásicas que, en cierto modo, pusieron en solfa las gargantas pancheras de los oyentes.
Jorge Berges

José Manuel Garrido

23.2.10

Poesía para Perdidos: 27 de febrero 2010


Tercera entrega de 2010 del ciclo "Poesía para Perdidos" que organiza la Asociación Aragonesa de Escritores con el patrocinio del Gobierno de Aragón.
Con nosotros estará Xulio L. Valcárcel, Premio Nacional de Poesía para menores de 25 años, Premio Nacional de la Crítica en 1994 y en 2004.
Poeta del amor y del ensueño, Xulio L. Valcárcel escribe con la pausa de quien recuerda y de quien desciende con cuidado por el muro que envuelve la frágil enredadera de la memoria para enaltecerla.
La música correrá a cargo del guitarrista Jorge Berges.

24.1.10

Poesía para Perdidos: 23 de enero 2010

J. L. Saldaña



E. Cebrián

Noche estelar en La Campana de los Perdidos. La primera sesión de este año del ciclo Poesía para Perdidos que organiza la Asociación Aragonesa de Escritores continúa reuniendo a buena parte de la mejor poesía aragonesa, esta vez en torno a Juan Luis Saldaña y Enrique Cebrián. La noche dio para todo, se dilató como el hierro golpeado por el herrero, poco a poco, pero templadamente, fraguando su densidad con estilismo. Juan Luis Saldaña brilló como speaker y encerró en la ironía algunos dramas para la reflexión posterior, como Valle-Inclán. Usó el guiñol, pero no escondió la cachiporra. Brillante, plural, sarcástico, paródico y, sin embargo, un qué sé yo lindando en la gravedad llenó de tañidos nuestra atención (todavía en mis pabellones suenan sus espigas); tiñó de blanco y negro alguna memoria no extraviada aún, y nos educó.
Enrique Cebrián abrió de par en par los libros, dejó caer, como las gasas de Isis, sus poemas tejidos con cirros, con una veladura honda y sentimental, tangente al yo y secante al tú, a los otros, y dijo de otros y de sí mismo con elegancia muy poco común. Posee esa trascendencia lumínica, reveladora de lo que ha de decirse sin que los demás sepamos cómo.
Digo noche estelar porque, junto a los magníficos textos de ambos, desfiló un elenco de músicos definiendo un rasgo que caracteriza definitivamente a esta generación crítica, entusiasta, culta (ya era hora), divertida: la amistad por encima de las mareas, tácita y también expresa, como en esta noche singular: Ana Muñoz, Octavio Gómez Milián, Luis Cebrián, Pablo Malatesta, Ritchie Fandango, El Inspirado... volvieron sus ojos a ese espejo siempre limpio en los iris del amigo; volcaron las letras en el aire deleble, se conjuraron en un hechizo único y se trajeron consigo a Sergio Algora, Más Birras, Nubosidad Variable. Un todo con los demás en una caverna púrpura abarrotada y expectante, dispuesta, si fuese preciso, a su incineración.
Todo sucedió en Zaragoza, donde algunos francotiradores y francotiradoras voceras siguen mordiéndose sus pestilentes uñas y enloqueciendo porque no dan ni una.

Luis Cebrián, Pablo Malatesta y Ana Muñoz


Ritchie Fandango y Luis Cebrián

17.1.10

Poesía para Perdidos: 23 de enero 2010

El próximo encuentro en "La Campana de los Perdidos" (C/ Prudencio, 7) de Zaragoza, dentro del ciclo Poesía para Perdidos organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores, contará con la presencia de dos poetas secretos zaragozanos que pronto dejarán de serlo: Enrique Cebrián y Juan Luis Saldaña. Jóvenes, dinámicos, dinamizadores y enterados (que esta cosa se echa mucho de menos en algunos poetas principseculares). Es una muestra más de que el barril de la zaragozana marcha poética sigue efervesciendo y de que la AAE sigue teniendo buen ojo para aquilatar su ciclo.
Ambos estarán acompañados de buenos amigos músicos y no músicos, poetas y no poetas. Una fiesta que promete y cumplirá su promesa.
23 de enero de 2010
La Campana de los Perdidos
C/ Prudencio 7. ZARAGOZA
22:00 horas

18.11.09

Homenaje a Rolando Mix Toro


La próxima sesión de Poesía para Perdidos (21 de noviembre, a las 22:00 horas, en La Campana de los Perdidos. C/ Prudencio, 7 de Zaragoza) la dedicaremos íntegramente a homenajear a nuestro amigo y poeta Rolando Mix Toro, fallecido apenas hace dos meses. Será una buena ocasión para poner la voz de todos aquellos que han apreciado su obra y su vida, culminadas con una honestidad insobornable y un compromiso tan poco común que mereció la admiración de todos cuantos lo conocimos y supimos de sus excepcionales valores.
Su personalidad constituye argumento suficiente para que nos unamos a esa noche en que podremos rendirle pleitesía con la lectura de uno de sus poemas (el que cada uno elija) o con cualquier otro texto que estimemos más conveniente.
Con el fin de poder organizar del mejor modo posible el turno de lecturas, ponte en contacto con Fernando Sarría (fsarria@ono.com) confirmándole tu participación.

8.11.09

Poesía para Perdidos: 7 de noviembre 2009

Jesús Soria Caro, Ignacio Escuín Borao y Cuidado con el Perro


La Asociación Aragonesa de Escritores ha dado cuenta de la tercera sesión del ciclo Poesía para Perdidos de este curso.


Jesús Soria transitó por la mimesis; su psique, adherida a la exégesis del argumento, se mimetizó con las ficciones fílmicas. Escogió películas referenciales que ahondan en diversos asuntos para él significativos, capaces de desencadenar su propio conflicto o de identificarse con su trasunto emocional. Desde El ángel azul y El séptimo sello hasta La rosa púrpura de El Cairo; The Doors, Casablanca, El hombre de Alcatraz, Desayuno con diamantes..., Jesús Soria fue intercambiando lides, ataviándose (o arropándose) con el corazón y los sentidos de quienes se desplazaban por la pantalla tratando, a su vez, de encontrar al espectador ideal, y fue éste Jesús Soria. Recorrió, pues, buena parte de su libro The End, título más que revelador del blanco y negro y del color de aquellas ficciones tomadas de una hipotética realidad que, por fin, resultan más reales acaso. Sin ninguna duda, resultaron más literarias y de ello se encargó el poeta Soria para dejar constancia de esa certeza tantas veces diluida en unas pupilas sin memoria.




Ignacio Escuín estuvo brillante. Su lectura rayó en el grato rapsodismo, lo cual le viene muy bien a la poesía; pero, además, eligió sus textos más próximos a un lirismo cercano, dejó a un lado la distancia, embocó de cerca, desde el punto de penalty, y empezó a meter goles por un tubo, más que «El buitre». Esos balonazos iban directos al corazón, pero sin engaños. El portero, simplemente, quedaba paralizado, haciendo una estatua imperativa porque no era el embaimiento del gesto, sino la simple mirada lo que le sobrecogía. Hubo un encendimiento en la grada, la apoteosis lanzada a la red, un fuego espontáneo, una combustión del ánimo, una rendición a la palabra buida, exacta, con toque, sin perífrasis inútiles (sin enfáticos regates que terminan en un insulso y decepcionante fuera de banda, quiero decir). Y allí, sobre un césped lucreciano, se tumbó el amor para afilar la lengua con metáforas que hacían de la guerra de las multitudes un combate singular. Pero también Escuín se quitó la camiseta para mostrar el pecho, el tatuaje del pecho, y rendir pleitesía a la memoria, al hálito censor tan necesario y señalar que era él, él, quien lo decía: Ignacio Ecuín, más elegante incluso que Carlos Lapetra.




Cuidado con el Perro: Omnia vincit verbum. Si, además, ponemos música a este latinajo certero, nos topamos de frente con Cave Canem, donde la sílaba nasal lanza de inmediato un eco de campana gruesa, de badajo lento y armonioso, rítmico, pendular que vierte en los pabellones un aire cálido y pautadamente modelado. Tiene este dúo un qué sé yo de moderno clasicismo, un arrojo culto fundado en sus escorzos verbales y en su sabiduría musical: piano, voz, piano, voz...; voz, piano, voz, piano... agudos y llanos (es decir, inteligentes y modestos, como las secuencias tetrasílabas y trisílabas de ese ritmo versicular). David Guillén y Rafa Sanemeterio disponen así de una afición cuya lealtad está fuera ya de toda duda, una afición esdrújula, tónica y, por lo tanto, acentuada en su gusto, agudizada en su oído y son-ética. Tienen un no sé qué de atracción, un busilis —diría Galdós— que arrebata y que solicita más dedos y gargantas, plus des doigts et des gorges —diría Marcel Duchamp—, pero no más de dos: la voix et le piano, como atestiguó Claude Debussy para sus Chansons. Esta noche, con actitud, Les Champs Élysées sonaron a francés lombardo quizá por aquello de que fue María de Medicis quien decidió poner árboles a un camino en medio de un campo, pero sonó a francés. El Perro ha paseado elegante y sincero por entre los troncos, marcando incuestionablemente su territorio, incluido el arco del triunfo.

26.10.09

Noche de miedo


El próximo día 31 de octubre (noche de ánimas), a las 22:00 horas, organizado por la Asociación Aragonesa de Escritores, se celebrará en el Albergue Municipal (C/ Predicadores, 70) de Zaragoza la primera lectura de textos de terror bajo el lema "Hablando de miedo". En el mismo acto, la Editorial Olifante de Poesía y La Casa del Poeta de Trasmoz presentarán el Premio "Poesía de Miedo" en su edición de 2009 y proclamarán al ganador de esta cuarta edición.

24.5.09

Poesía para Perdidos: E. Quintanilla. Á.Sobreviela



Sencillez excelentemente ritmada; tino en la ironía, incluso en el humor franco. Y no sólo eso, sino drama abordado con una naturalidad pasmosa, relieve en la expresión, opulencia léxica sin desnaturalizar el mensaje; lírica rica que ha colocado en su sitio tantos asuntos vitales. Uno de ellos, el tiempo, proyectado en ese muro infinito que tanto les habría gustado a Octavio Paz y a Luis Cernuda, y no sólo a Paz, sino, desde una perspectiva más ociosa (pero no menos cierta y emotiva) a Einstein. Digo yo que si este decir que atesora en la forma uno de sus grandes valores (¡cuántos negados lo negarán!), que se ciñe sin apreturas a la exacta medida de los heptasílabos, decasílabos, endecasílabos... sin forzar ninguno; que ciñe, digo, la cintura de la modelo sin tacones, sin la sobreactuación ni el escándalo amanerados de las pasarelas, no será, digo otra vez, un aviso, un punto y aparte para tanto descreído. Una escolástica saludable y necesaria para quienes descienden a los abismos de la originalidad para encontrar sólo escombros y destrucción donde creyeron descubrir el fuego, la zarza en llamas de una nueva ley que no existe sino en el oficio que ha de ser dictado con sentido. Todo esto y más que no atañe a la brevedad imperativa nos acaba de dictar Emilio Quintanilla. Añádase una dicción en la lectura con maneras de rapsoda ahistriónico, atendiendo a la pausa justa de las cesuras y de la prosodia escrita para ser leída correctamente. La prosodia es a la lectura lo que el pentagrama a la música, que no se nos olvide. Un bravo por Emilio y por su presencia en Poesía para Perdidos.
Ángel Sobreviela definió bien qué es lo que incumbe a tanto prosaísmo enfangado en una urbanidad angosta, perdida y apiñada (como la columna de La guerra del fin del mundo) en los callejones aledaños a la palabra, fatigados y ciegos sus suscriptores sin dar con ella, pisoteándose, unos sobre otros con idéntica impostación y análoga ignorancia. Épica, épica otra vez, por favor; que nadie diga que ha desaparecido. Épica de la hermosura; rescatémosla de la ruina del tiempo, de su indigencia, traigamos las formas de su memoria y a la memoria sus formas, cabalguemos sobre las estepas zoomorfizando y antropomorfizando cuanto encontremos a nuestro paso; demos con el nervio intelectual, rescatemos la belleza de las garras de lo trivial y de lo vulgar. Que se citen los cultismos (¿qué daño pueden hacer los cultismos que no sea una raspadura en la moral morfológica del estólido?) Ese héroe modesto existe y se mira a sí mismo y nos dice que todos los tiempos pueden ser uno (para el poeta lo son, lo ha dicho Oscar Wilde y yo lo creo) y que es posible tener juntos en la mano el presente el pasado y el futuro y que eso nos puede producir pánico (lo ha dicho Thomas Stern Eliot: "En un puñado de polvo conocerás el miedo", y yo también lo creo). Me visto la loriga, luce la plata contra el hierro y empuño el bronce. El oro brilla lejos, inalcanzable: ¡cuántas calaveras en el camino de su consecución! Sobreviela nos lo ha advertido esta noche y ha hecho de necesario mediador.
Pausa y coda: Nadie y la revolución; Nadie y la iconografía prepostmodernista (otra de las cosas necesarias que conviene no olvidar); Nadie y la poesía de un mundo crítico y en crisis, como aconteció allá por mediados del XVII. Poco ha cambiado lo necesario desde entonces.

(La fotografía de E. Quintanilla está tomada de su blog; la de Á. Sobreviela, es de Forega)

26.4.09

"Poesía para Perdidos": 25 abril 2009: Eva Vaz y José Luis Piquero






De verdad ignoro si la poesía ha sabido flirtear con la figura de su ejecutor; si éste, el poeta, flirtea con su personae. Pese a Pessoa (de cuyas razones no dudo), subyace una verdad en toda palabra poética. Anoche, José Luis Piquero advirtió de esta característica definitoria en su concepción de la poesía; sin embargo, también reiteró que sus epígrafes y sus emblemas nominales eran máscaras que, como la lengua del camaleón, atraían hacia sí —en un rasgo meritorio de empatía— al otro o a lo otro. Esas máscaras (es decir, los personae o, lo que es lo mismo, los ‘nadie') actúan como atavíos en cierto modo representativos de la salida al mundo (que, digámoslo de inmediato, se traduce ‘limpio'). Allí, en el mundo, José Luis Piquero dedujo bien que no es tan limpio e, incluso, coligió que muchas de sus proverbiales basuras es lo que de verdad nos hace ser lo que somos. La distancia, empero, de la máscara, ese velo sólido que parecería impenetrable como el gesto del actor in scœna, transfigura su imagen por medio de la palabra poética de Piquero para convertirse en el auctor, desmintiendo, así, el significado del axioma a mente vultus fingitur con la inclusión de un simple adverbio: a mente vultus non fingitur. Sí, es verdad que no habría sido necesario acudir a tantos latinajos para repetir de nuevo que allí donde se encuentra lo convencional, si se topa con Piquero, se convierte en aconvencional, y para ello, además, toma la distancia justa, la que jamás hace errar al camaleón y le permite envolver al objeto y al sujeto en la certeza de su lengua.
Paul Valéry afirmaba osadamente que «el dolor es música». Por supuesto que se trata de una metáfora, una metáfora hermosísima producto de una intuición desgajada de su aplicación a la física cuántica. Eva Vaz (a quien tuve oportunidad de escuchar hace unos años en el Festival Internacional de Poesía «Moncayo») probó que Valéry tenía —tiene— razón. Con sus versos ha invertido la metáfora y nos ha mostrado que el dolor puede ser —es— música. Esos poemas escatológicos (no a la manera de Nietzsche, no; lo digo como lo diría Gracián, aunque se parezcan) buscando con perseverancia las razones del final, de los finales, de los abismos del drama tienen un qué sé yo de reinterpretación que los convierte en melodía: un tránsito vital que —ahora sí— difícilmente Nietzsche reprobaría. Sin embargo, bajo la aparente pátina de pesimismo, sus poemas vierten en la crátera de la vida aquel componente que los hace decididamente verdaderos: la realidad (así, dicho de sopetón, parece un topos vulgar), que no es moco de pavo, pues suena, suena con armonía concertada.
Y, a todo esto, Cuidado con el Perro (David Guillén -piano- y Rafa Sanemeterio -histrionismo y voz-) nos abandonó a los placeres del swing. En posición decúbito supino, nos largó un blues para emborracharnos y, una vez más (pero ésta con matices añadidos), nos regaló con El intelectualoide, un tema genial que Rafa aderezó con una "bola con nieve por dentro", y dentro estaba la Pilarica, volteándose como un moñaco. El intelectualoide es ya, incontestablemente, el himno de este ciclo de Poesía para Perdidos que dos sábados al mes organiza la Asociación Aragonesa de Escritores en "La Campana de los Perdidos" de Zaragoza.

(Las fotografías están tomadas de sus respectivos blogs)

29.3.09

Poesía para Perdidos: Mariano Castro y Alfredo Saldaña





























Las fotografías son de Ángel Sobreviela

Mis muy queridos hermanos Mariano y Alfredo, perfilados emotivamente por el estupendo croupier Miguel Ángel Yusta, estuvieron anoche en La Campana de los Perdidos (Rodo y Elena cuidan de estos sucesivos Heracles sabáticos como lo haría el mejor Anfitrión), llenando el local hasta los baños (que están arriba) durante una sesión más del ciclo Poesía para Perdidos que —puede decirse ya— se ha consolidado como uno de los programas literarios de mayor convocatoria de los que se hacen por aquí e incluso por allá. La Asociación Aragonesa de Escritores tiene mucho que decir en este asunto, pero más los poetas; sin ellos, casi nada es posible. Vivimos en un ambiente social con graves patologías recidivantes y una de las terapias mejores es escuchar a los poetas, como anoche escuchábamos todos, admirando en sagrado silencio, las redondeces perfectas de una seductora palabra contoneándose, atractiva, por entre las conciencias y la revelación de la vida y de la muerte, de la nada y del silencio, de los golpes certeros sobre nuestras dudas. Porque, cuando el poeta habla, todos adivinamos que sus palabras contienen muchas verdades, tantas certezas que desvelan nuestras inadvertencias presentes y mucho de aquel mensaje profético que nos avisa de lo por venir. Mariano Castro y Alfredo Saldaña hicieron anoche eso mismo, y lo expresaron con, además (por si fuera poco), con elevadas dosis de belleza, desnudos ante el ágora, con el ánimo sumido en la mirada que ve y anuda las semánticas a nuestra ánima.
El trío Nadie llenó el intervalo musical con parecido compromiso ético frente a una realidad disgustada y malhumorada, y lo dijo con sus letras y las de otros. Una noche inolvidable, como vienen siendo todas las noches de esos sábados concebidas para perdernos.

27.3.09

Mañana, 28 de marzo, 22:00 h.: "Poesía para Perdidos"














Mariano Castro
y Alfredo Saldaña (y el grupo Nadie en los intervalos) nos leerán sus magníficos poemas. Castro y Saldaña son dos de los poetas consolidados de la poesía española, dotados de un privilegiado numen e inexcusables referencias de la poesía aragonesa contemporánea. Sus recientes y respectivos títulos (El pájaro y la piedra -Prensas Universitarias- y Humus -Eclipsados-) constituyen dos ejemplos de la mejor poesía escrita entre tanto y recidivante tráfago de discursos. El dominio del pensamiento transpuesto en imágenes de Mariano Castro y el intelecto sobreponiéndose al intelectualismo de Alfredo Saldaña reposan en una honda preocupación por el hombre, por su soledad, por la muerte y el tránsito, por la extinción y el sobresalto, por el sentido mismo de la existencia y la utilidad de la palabra.
Estarán con nosotros en La Campana de los Perdidos (C/ Prudencio, 7) de Zaragoza dentro del ciclo Poesía para Perdidos que organiza la Asociación Aragonesa de Escritores con el patrocinio del Gobierno de Aragón en lo que supone la cuarta entrega del programa de 2009. Será el sábado 28 a las 22:00 horas.