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7.11.10

Poesía para perdidos: Benito Muñoz y Agustín Porras (13 de noviembre)

La próxima sesión de Poesía para Perdidos que organiza la Asociación Aragonesa de Escritores con el patrocinio del Gobierno de Aragón contará con la presencia de Benito Muñoz Montes y Agustín Porras. El lirismo escéptico del extraordinario Muñoz Montes (Molina de Aragón, Guadalajara, 1964), poeta poco pródigo, pero de hondura poco común que ha sabido ver en la naturaleza no sólo el drama que encierra en sí misma, sino un trasunto del hombre y de la relación de este hombre con sí mismo: Con la misma piedra (1989), Silbos del Val (2008).

 Benito Muñoz (Foto: Pilar Gilabert)

Agustín Porras (Antequera, Málaga, 1957), es poeta que gusta del escorzo irónico y que trata la realidad con la distancia idónea, la que es necesaria para no caer en el anecdotismo de otros poetas de medio pelo que pululan por ahí entre los papeles: Ojalá (2006), La mosca becqueriana (2009). Amador y estudioso de Bécquer, descubrió recientemente unas rimas inéditas aparecidas en Olifante (2010); ha dirigido las revistas Poesía, pro ejemplo, La primera piedra y El invisible anillo, y dirige ahora mismo El Alambique.

 Agustín Porras (Foto: Forega)


La música estará a cargo de la deliciosa cantautora aragonesa María José Hernández: La línea del cielo (1996), El mar del deseo (2001), Círculos concéntricos (2006).

Foto: J. Miguel Morales



Poesía para Perdidos
13 de noviembre 2010
22:00 horas
Lugar: La Campana de los Perdidos 
(C/ Prudencio, 7. ZARAGOZA)
Entrada libre

18.1.10

La mosca becqueriana


Presentación de


La mosca becqueriana


de Agustín Porras



Editado en la Colección Papeles de Trasmoz de la Editorial Olifante



Intervienen, además del autor, el poeta y crítico Manuel M. Forega.

1.9.08

VII Festival Internacional de Poesía "Moncayo": Bécquer

En Litago, pregón y Trapecismo para comenzar. El VII Festival Internacional de Poesía "Moncayo" fue otra vez una fiesta por todo lo alto. Gratificaciones, porque todo fue grato gracias al empeño de Trinidad Ruiz Marcellán (no sé cómo lo hace) y a su numeroso grupo de Colaboradores que tiene muy cerca y a un grupo de amigos de los de verdad que le echan muchas manos (Marcelo sobre todo; pero Nati, Moisés, Gonzalo, Chari, Tere, Sofía, Pili, A Borina Moncaína, El Embrujo de Trasmoz...) Se trata de un Festival participativo, en el que no se excluye a nadie; es un Festival para la comarca, que, en sus anteriores ediciones y en ésta, ha recorrido cuantos lugares le ha sido posible, cuantas toponimias ciñen el Moncayo en esta parte de Aragón: Trasmoz, Litago, Tarazona, Novallas, Vera, Veruela... Tiene, pues, ese afortunado rostro popular que tanto seducía al poeta que este año ha sido, con mérito más que legítimo, recordado y reivindicado (¡como si hiciera falta! Pues, sí; últimamente, parece que sí hace falta): Gustavo Adolfo Bécquer.
Para Bécquer han sido los honores. La fuente española de la poesía moderna manó unos días más que nunca no sólo a través de las lecturas que en el templo del Monasterio de Veruela hicieron los poetas en diversas lenguas (flamenco, búlgaro, húngaro, turco, vascuence, y en las sedosas voces castellanas de Geraldine Hill y Ana Esteban), sino con la presencia activa de cinco poetas llegados de Bélgica, de Bulgaria, de Madrid y de Zaragoza para enseñarnos su propia obra: Zhivka Baltadzhieva, Germain Droogenbroodt, Ana Muñoz, Agustín Porras y Manuel Vilas (me gusta más este "formato" reducido de poetas: dejan un mayor sedimento; quedan más palabras suyas impregnando el aire; muestran así un perfil más acabado de su fisonomía literaria).
Este VII Festival contó, además, con un acontecimiento extraordinario resultado del esfuerzo del escultor, músico y poeta Luigi Maráez. Él puso el trabajo, la inquietud, el empeño de construir una obra escultórica que figura ya para siempre en las faldas del castillo de Trasmoz, no lejos de su cementerio: un Bécquer sentado, vaciado en bronce, con reloj de cadena, libro y bastón. Aunque no se ha llegado con mucho a sufragar el gasto mediante las aportaciones desinteresadas de los amantes de Bécquer y de la poesía, es preciso no ignorar a todos cuantos sí dieron muestra de su generosidad (algunos de su munificencia) que se solicitaba a través de la página web abierta al efecto. Luigi Maráez no fue sólo el autor de esa obra; fue también el músico invitado junto a su inseparable Âlime Hüma al piano, y cerraron esta VII edición (que se abrió el día 25 de julio en Tarazona con la conferencia inaugural de Ángel Guinda sobre la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer) con un concierto que tuvo como digna causa los poemas del poeta sevillano musicados por los propios Luigi y Âlime. Una edición excelentemente conducida por María José Moreno y que cuenta con una instalación artística de Luigi Maráez en el Museo del Vino de Veruela; que vio subir al escenario a Kike Reyes (violín), Ana Segura (piano), Carmen Franca (flauta travesera), Angie Ruiz Forés (voz); que acogió la proyección del audiovisual Gustavo Adolfo Bécquer de Leónidas Martín Saura y dio forma a la edición en los "Papeles de Trasmoz" de la Carta tercera de Bécquer con magnífica presentación de Jesús Rubio, uno de los más sensibles especialistas en la obra becqueriana.