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12.3.10

Poesía para Perdidos: 13 de marzo de 2010

María José Hernández

Sonia Fides


Ana Muñoz


Ana Muñoz y Sonia Fides estarán en La Campana de los Perdidos dando su voz a la cuarta entrega de 2010 del ciclo Poesía para Perdidos que organiza la Asociación Aragonesa de Escritores. La música, a cargo de la excelente María José Hernández.
El día 13, sábado, a las 22:00 horas, en calle Prudencio, 7 de Zaragoza.

23.4.09

Ana Muñoz en "Qué leer"


POEsíA



Una joya poética

Ana Muñoz ha escrito y ha escrito bien. El lector leerá en este primer libro azul de la joven aragonesa, aunque nacida en Cuenca, versos que cual trallazos lacerarán su cerebro. No cabe duda alguna: ha nacido un poeta de raza. ENRIQUEVILLAGRASA


Sólo para la noche (Lola Editorial), de Ana Muñoz (Cuenca, 1987), es un poemario coherente y sumamente personal, que engancha desde el primer verso, "Mi madre me persiguió escaleras abajo", hasta el último, "Léeme bien, o no me leas, porque lo demás urge". Sólo los elegidos son capaces de escribir poemas con tanta enjundia. Es una joya poética, en la que se refleja la crudeza de la vida del yo poético, de una forma hermosa. Escribe los versos con tanta vitalidad que dignifican lo retratado en ellos. Una auténtica reflexión vital.

16.1.09

Ana Muñoz: "Sólo para la noche"


A partir del próximo lunes, día 19, podréis encontrar en la Librería Antígona (libreria.antigona@gmail.com) de Zaragoza Sólo para la noche, el nuevo libro de poemas de Ana Muñoz, nº 30 de la colección "Libros de Berna" de Lola Editorial. Con este título Ana Muñoz da uno de sus primeros pasos maduros en el camino hacia su establecimiento singular dentro de la poesía aragonesa última y otro más hacia su consideración como una de las jovencísimas voces poéticas más seductoras y talentosas del panorama nacional.
Sólo para la noche se ejercita a través de una sinceridad tan poco común que despereza cualquier ánimo, sobrecoge cualquier inadvertencia y delimita con contundencia las dimensiones del dolor, de la desnudez del ánima y de la indiferencia, asuntos en absoluto proclives a ser cultivados por las corrientes del bienestar y la complacencia asépticas de tantas escrituras recientes. Un libro que desmiente todo prejuicio sobre la revelación de la intimidad.

28.11.08

"Sólo para la noche". Nuevo libro de Ana Muñoz



Los "Libros de Berna" están de enhorabuena. El próximo título (número 30 de la colección) está firmado por Ana Muñoz y su aparición está prevista para la segunda quincena de enero de 2009. Alegráos como me alegro yo. Saludémosla. Saludemos Sólo para esta noche.

(La fotografía es cortesía de Javier López Clemente).

17.9.08

Luigi Maráez: "Phoematrix"



Luigi Maráez, el polifacético artista andaluz, tiene nuevo libro de poemas: Phoematrix, número 29 de la colección Libros de Berna de la underground Lola Editorial.
El volumen estará disponible en la Librería Antígona (única librería del mundo donde puede adquirirse) a partir del 15 de octubre.
Aquí, una muestra:

XIX

¡Al fin! ¡Esto es maravilloso!
¡Nunca pude imaginar estos adelantos! Si mi padre viviera...

Él, que cuando murió madre, no hallaba consuelo.

Y, ahora, te conectas y, por un módico precio,
¡puedes follarte a la muerta! ¡Gracias Matrix!


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En preparación:

-Ana Muñoz
-Pedro Betancur
-Miguel Serrano


Luigi Maráez junto a la escultura de Bécquer (de la que es autor) instalada en las faldas del castillo de Trasmoz.

Luigi Maráez cantando a Bécquer en el VII Festival de Poesía "Moncayo" (Monasterio de Veruela).

1.9.08

VII Festival Internacional de Poesía "Moncayo": Bécquer

En Litago, pregón y Trapecismo para comenzar. El VII Festival Internacional de Poesía "Moncayo" fue otra vez una fiesta por todo lo alto. Gratificaciones, porque todo fue grato gracias al empeño de Trinidad Ruiz Marcellán (no sé cómo lo hace) y a su numeroso grupo de Colaboradores que tiene muy cerca y a un grupo de amigos de los de verdad que le echan muchas manos (Marcelo sobre todo; pero Nati, Moisés, Gonzalo, Chari, Tere, Sofía, Pili, A Borina Moncaína, El Embrujo de Trasmoz...) Se trata de un Festival participativo, en el que no se excluye a nadie; es un Festival para la comarca, que, en sus anteriores ediciones y en ésta, ha recorrido cuantos lugares le ha sido posible, cuantas toponimias ciñen el Moncayo en esta parte de Aragón: Trasmoz, Litago, Tarazona, Novallas, Vera, Veruela... Tiene, pues, ese afortunado rostro popular que tanto seducía al poeta que este año ha sido, con mérito más que legítimo, recordado y reivindicado (¡como si hiciera falta! Pues, sí; últimamente, parece que sí hace falta): Gustavo Adolfo Bécquer.
Para Bécquer han sido los honores. La fuente española de la poesía moderna manó unos días más que nunca no sólo a través de las lecturas que en el templo del Monasterio de Veruela hicieron los poetas en diversas lenguas (flamenco, búlgaro, húngaro, turco, vascuence, y en las sedosas voces castellanas de Geraldine Hill y Ana Esteban), sino con la presencia activa de cinco poetas llegados de Bélgica, de Bulgaria, de Madrid y de Zaragoza para enseñarnos su propia obra: Zhivka Baltadzhieva, Germain Droogenbroodt, Ana Muñoz, Agustín Porras y Manuel Vilas (me gusta más este "formato" reducido de poetas: dejan un mayor sedimento; quedan más palabras suyas impregnando el aire; muestran así un perfil más acabado de su fisonomía literaria).
Este VII Festival contó, además, con un acontecimiento extraordinario resultado del esfuerzo del escultor, músico y poeta Luigi Maráez. Él puso el trabajo, la inquietud, el empeño de construir una obra escultórica que figura ya para siempre en las faldas del castillo de Trasmoz, no lejos de su cementerio: un Bécquer sentado, vaciado en bronce, con reloj de cadena, libro y bastón. Aunque no se ha llegado con mucho a sufragar el gasto mediante las aportaciones desinteresadas de los amantes de Bécquer y de la poesía, es preciso no ignorar a todos cuantos sí dieron muestra de su generosidad (algunos de su munificencia) que se solicitaba a través de la página web abierta al efecto. Luigi Maráez no fue sólo el autor de esa obra; fue también el músico invitado junto a su inseparable Âlime Hüma al piano, y cerraron esta VII edición (que se abrió el día 25 de julio en Tarazona con la conferencia inaugural de Ángel Guinda sobre la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer) con un concierto que tuvo como digna causa los poemas del poeta sevillano musicados por los propios Luigi y Âlime. Una edición excelentemente conducida por María José Moreno y que cuenta con una instalación artística de Luigi Maráez en el Museo del Vino de Veruela; que vio subir al escenario a Kike Reyes (violín), Ana Segura (piano), Carmen Franca (flauta travesera), Angie Ruiz Forés (voz); que acogió la proyección del audiovisual Gustavo Adolfo Bécquer de Leónidas Martín Saura y dio forma a la edición en los "Papeles de Trasmoz" de la Carta tercera de Bécquer con magnífica presentación de Jesús Rubio, uno de los más sensibles especialistas en la obra becqueriana.

22.5.08

Carta a Ana Muñoz a propósito


Bueno, Ana querida:

Mi impresión no ha cambiado respecto a la lectura de tu Carpe noctem del otro día, y sigue pareciéndome que el dramatismo y la queja de las palabras del poema se encuentran más acá incluso de la hipotética intencionalidad del texto. Quiero decir que están dentro, como la epidermis, más acá, por tanto, de lo superficial, de lo aparente. Más que parecer o estar, esas palabras “son”, transitan vivas y han sido capaces de armonizar una ―dicha en su sentido etimológico― sensualidad descarnada con una base ontológica, adherida al ser. Me parece a mí así, Ana. Y estoy completamente convencido de que sólo con ese fundamento ontológico es capaz la poesía de trascender el ámbito de lo privado, de lo personal, de lo estrictamente lírico cuando se ocupa sólo de rellenar el saco de lo anecdótico (por ejemplo, cuando la poesía se inclina hacia un qué sé yo de ficticio, hacia una desmesurada porción de tramoya trágica que la distancia de sus escenarios, como hacen tantos poetas hoy). Por eso tiene sumo valor tu poema en los dos sentidos: osado y valioso. Contenido que me seduce abiertamente, se pueden decir cosas hermosísimas. Por ejemplo, que seas capaz de transformar la capitulación antropológica de la mujer en una reivindicación humana, con todo el peso que este término aún conserva; que hayas hecho de su cuerpo magia alquímica y extraído de la modestia (como así hizo el Paracelso de Borges) oro donde sólo había cenizas; o, mejor ―para ser más fieles al propio Paracelso―, rosas de lo que eran cenizas; que hayas conseguido “formalizar” en imágenes poco comunes la severidad de un ejercicio que nada tiene de lúdico, como dice el estándar analfabeto, y sí mucho de dolor personal izado a esas sinécdoques continuadas que vuelan por encima del simple hedonismo de la noche. Puras alegorías otras veces que desdicen cualquier oratoria de la carne para convertirse en espíritu auténtico, el espíritu del padecimiento, sobre el que llamar la atención no es nada gratuito; antes al contrario, siempre supone un desagarro cuando se está sinceramente dispuesto a ello. En cambio, si tomara como buena otra lectura, todavía sería subrayable esa condición femenina de la generosidad cuando la mujer, hecha bruja o ángel, con sexo o sin él, por tanto, aún dispone de la fuerza suficiente para hacer de la claudicación una práctica humana; más que humana, teñida de la empatía existencial cuyo prototipo fue aquella Candy nórdica haciendo del derecho natural, del instinto, un tesoro que ofrecer al hombre indigente, sólo revelado y entregado al hombre marginal, al desahuciado.

Nota, pues, para ambas perspectivas. Y alta.

Felicidades, Ana.

6.5.08

No falta nada

Han pasado diecisiete; es hoy; hoy:

FNAC-ZARAGOZA
15 de mayo (conmemoración del 40 aniversario del Mayo ‘68)
A las 20,00 horas
Ademenos (poesía)
Publica: Olifante
Mesa: Trinidad Ruiz Marcellán (editora), Ana Muñoz (poeta de órdago) y Manuel M. Forega (el Además del Ademenos)

28.4.08

Faltan 17 días (una barbaridad)

Hoy va una de Narciso el Joven (aquel que no defraudó en absoluto al original y que se autonombró dios mismo mirándose en el espejo líquido de la Abadía de Ilvecchia).
Pongo aquí la fotoclón de mi Ademenos, que se presentará el día 15 de mayo, a las 20 horas, en el foro FNAC. Y debo —no por imperativo, sino por facultativo gusto y homenaje a la verdad— dar las gracias al trabajo siempre excelentísimo de Trinidad Ruiz Marcellán en la edición y su generosa invitación para entrar a su olifántica casa; al fluido texto que hilvana con asombrosa maestría de modisto verbal Miguel Ángel Ortiz Albero en la solapa (éste será mi pin, M. Á.); a la munífica entrega de Xulio Valcárcel por epilogarme como un querido amigo que es (por eso te elegí, Xulio, naturalmente); y a Columna Villarroya, la mejor fotógrafo que conozco: delicada, guapísima y con ojo de neblí, que es un ave artista. A Ángel Gracia —el ibonhondo— por su amistad fidelísima y por hacerme objeto de sus influencias en la FNAC. Y, cómo no, a Ana Muñoz (¿puedo, transitoriamente, decirte mi Anita?, te pregunto ruborizado) que aceptó inyectarle a este Ademenos una dosis de speed en la mesa de presentación.
Todos estáis invitados ese día, a esa hora, en ese lugar. Pero iré dando caña para que no os olvidéis; necesito el edredón estampado de los amigos y el ventilador de hélice de los damoclianos.

27.4.08

Parque de atracciones suena en La Campana

Allá va el libro hermoso, apacible al tacto, relajante en los ojos; un acierto en casi todos los sentidos formales y estéticos. Lo he abierto, y leído por encima y, esta mañana y esta noche, lo he escuchado. Jamás puede esperarse que en una antología todo sea bueno; hay muchas en las que todo es —o parece— malo y, las más, muestran una, diría yo, conveniente irregularidad, porque así resulta ser más fiel al contexto. Esta noche en La Campana (ya metáfora toponímica urbana para lo que nos ocupa), he escuchado a Laura Tajada, a Rut Sanz, a Ana Gijón (en diferido) a Clara Santafé y a Ana Muñoz. Antes, Alex Mr. Hyde evocó cosas, vertió en la crátera atmosférica del vicio aristacleo su voz hasta que fue absorbida por nuestra censurable descortesía; menos mal que Octavio Augusto es un tipo serio y puso orden en el incidente. Y Mr. Hyde volvió por sus fueros (me gustó más en El Páramo). Y, de repente, como saliendo de chiqueros, apareció Laura, desarrobada, excesivamente natural, tanto que me parecía un gesto estudiado y a medida, pero se le fue el metro y quedaron sus palabras en tanganillas. Hubo de sujetarlas por los pelos un titán medieval (?). No se sabe si tiene alma Turiaso, pero, al paso, se la arrebató Laura Tajada de un plumazo; que no se sabe si su precepto es asonante o consonante, aunque de falta conoce los ripios carolingios y la anáfora cacofónica en son cubano. Me alargo para llevar a su querencia el arrebato de una juventud indisciplinada, que está muy bien que así sea; pero, entre tanto, entre tanta indisciplina imperativa, hágase otra cosa: indisciplinación (neologismo bruto), y perdón por las arritmias, porque Laura deberá, algún día, decir algo sin tanta fatiga nerviosa. Rut Sanz, que vive en Valladolid, fue más natural naturalmente. Dijo lo que sabe, que es lo que ve a su alrededor, y lo cita; así, lo cita tomándose un pacharán con mucho hielo, y ya está, ya está. Está, digo, hecha para más digna causa (se le adivina en el corazón). Llegó la voz de Ana Gijón desde un Perú marañoniano en una grabación suelta con cantos de sirena, bailes, música, lunas..., enhebrando el tiempo como obsesiva girándula en el escenario de una verbena triste, con ajadas guirnaldas y las grímpolas completamente desbaratadas por el viento. Ese tiempo es el que hará resucitar a Ana Gijón.
Entreacto: una escalera, un sol, una luna, una montaña, un mar, dos muchachas pidiendo, entre sorbo y sorbo de una sopa de algas, libertad para el Tibet y mandando a cascala a los japoneses. Luego departieron otras dos muchachas en la misma escalera —de vecinos esta vez— sobre la aniquilación de la Tierra. Ensayo absurdo o patafísico fallido. Tengamos en cuenta, para hacernos una idea, que el modelo patafísico —Ubu roi— fue escrito por Alfred Jarry en 1888, cuando apenas contaba 15 años, siendo alumno del Lycée de Rennes (¡menuda adolescencia la de Jarry!). Contrástese con lo visto en la escalera. Pero, bueno, hay que empezar; eso, lo primero. Recomencemos con Ionesco.
Ana Muñoz acaba de salir de una adolescencia —como todas— impura. Y, sin embargo, la ha purificado; sus textos son catárticos y, como toda causa de catarsis, ha de estar basada en el conocimiento de una entidad vital que sorprende por su precocidad para aprehenderla en esta poeta como la copa de un pino que conoce el lenguaje, lo moldea y lo trata como le da la gana (aunque otras veces haya que tratarlo de manera distinta o como le dé la gana al lenguaje). Conocía ya su excelso carpe noctem, y lo leyó para diluirnos en las copas y romperlas después contra las narices de la virilidad. Y describió un vuelo de pájaros. Pájaros, sí; nada de jilgueros, ni petirrojos, ni ruiseñores que quedan tan bien y cantan tan mal en los poemas (salvo en los de W. Blake y Saint-John Perse). Pájaros y preguntas sobre el amor desacordado y las ataduras del ser y del existir, que es preguntarse por el tiempo y adquirir ya la plena conciencia de la muerte.
Y la traca la puso una desinhibida Clara Santafé que, con más claridad que su nombre, entre consoladores y polvillos a la mar, con ironía pautada, con indiferencia rítmica, dio fe de su santo paganismo dionisíaco y chulesco. Ven, Clara, ven. Y vino (picado).
Salida de Carlos Malicia al escenario. Parodia de la mujer y el cante de las cuarenta en bastos.
Me fui a las 00,30. Había venido Vanesa de Barcelona, y estaba cansada.

25.4.08

Flyer

Acabo de ver el kitschísimo flyer (ci-joint) de Ana Muñoz para los chutes de Santi Rex Rei y Octavio Augusto de esta noche en el Mar de Dios. No podía faltar esa pilarista corona en la Montiel ni el ornamento angelical tan a propósito. Seguro que nos daremos un baño de latines, de paces áureas y de liturgias con las pastorcicas cantando y Góngora (¡el onanista!) mirando por el ojo de la cerradura del baño.
Buenas manos (además de excelentes ojos) los de Ana. ¡Feliz edades!

23.4.08

Poesía en la Campana de los Perdidos: 23.04.08. 00,01 AM

El Pontifex Maximus me dice: "Hágase la crónica"; y la hago (cualquiera discute al Pontifex). No como "Foreguita", sino como Forégano, porque no todo el monte lo es. Y como no todo el monte lo es, he de decir que hubo de todo (hasta un virgo que se fue a hacer hostias con dios en la campiña), y eso es lo bueno de estas fiestas de órdago en las que acudimos embebidos de textos y luego se nos rajan los papeles. Un ameno Cocodrile polimorfo (lo tocaban todo), animó la reunión con su música suave y delicada que introducían con lectura de textos alusivos a experiencias personales, como en una especie de exégesis argumental de cada uno de los temas. Música hábil y, sobre todo, elegante para despachar a los oídos en sus intervalos. Entre esa música dulce se colaban (o al revés) los versos más amorosos y sensuales del Pontifex Sarría y sus zarpazos, o los boleristas y tanguistas de Lasala, a los que aderezó con una visita al despacho del director para darle una sorpresa mayúscula (esa que quisiéramos todos que nos dieran). Subió también Vilas a la palestra para darnos ejemplo de crítica social y humana, tan indirecta que era directísima; tan tangente que fue secante y su baño en la Barceloneta no necesitó de toalla alguna. También se bañó la Vidaurreta en un sutil erotismo entre sales y placeres de arenas, en un urgente desliz recordatorio que anhelaba la piel del otro antes que su músculo, y la sal de Ortiz Albero caía hecha lágrimas sólidas en las pupilas de todos y nos restregábamos los ojos ante lo indecible. Porque hubo esta vez muchos mares y cielos reverberantes de luz, como en el Corinto de Luisa Miñana, y hasta un volcán siciliano que lava (ba) las palabra de Marta Navarro. ¿Y el Montero? ¡Coño, Pepe!: debes escribir más, regalarnos con tu ironía casi porno y hacer así del polvo una transmigración de la carne, que no del alma: levítanos otra vez, Pepe; descífranos lo cachondo y la suave penetración hasta el fondo de los significantes que significan con la inteligencia que lo hiciste anoche. Para conocer buena parte de la hondura ontológica de la mujer, hay que leer y escuchar a Ana Muñoz, quien volvió a sobrecogernos con sus putas brujas y sus prostitutas domésticas, y a echar sobre sus camas toda la basura que nadie recoge y por la que pasamos indiferentes como por sobre las cagadas de perro en las aceras. (¡Qué será del hombre sin aceras y sin pufs!) Cómo ha girado el Escuin hacia lo sublime sin abandonar la sátira sutil. Isabel, con su augusta lectura, nos erizó el vello pasando la lengua por la piel de los amantes. Y el Taja, rico opositor a filólogo, nos endilgó una breve tesis sobre gasolineras para meternos un chute de 98 OC que alivió nuestra sed de velocidad, pero que nos puso el motor suave, suave; y sonaba bien, muy bien con el inyector de sus palabas. Otra sentimentalidad es posible, claro que lo es, y esa nos la trajo Emilio Pedro Gómez, colofonista esta vez de la fiesta para decirnos quién es y qué hace. Quién es, lo sabemos muchos hace mucho; qué hace, sabemos que lo hace con excelencia. Y permitidme esta vez que mi fantasma se revele. Leí versos sobre labios, versos que quieren besar y no encuentran a quién: me he apuntado desde hace unos meses al decadentismo.
Bene vobis!

8.4.08

Magnífica noticia













El día 15 de mayo, a las 20 horas, en la FNAC, se presentará Ademenos, último libro de poemas de Manuel M. Forega publicado por Olifante.
Pero no es ésta la magnífica noticia. Lo es que la presentación correrá a cargo de Ana Muñoz; sólo la idea me resucita.

P.S.: No juzguéis la calidad de la imagen; está escaneada sobre una prueba de imprenta no definitiva.