5.7.08

"Desde que besé a mi primera novia, adoro todas las lenguas" (Ramón Irigoyen)

El español, el valenciano, el mallorquín, el mahonés, el catalán, el vascuence, el gallego, el castúo, el bable, el aragonés, el patués, el aranés, el andalusí, el astur-leonés, el cheso, el chapurriau, el ribargorzano, el alicantino, el batueco, el ampurdanés y la madre que los parió a todos.
¡Vengan manifiestos en defensa de lo indefendible! ¡Vengan más agresiones bárbaras al uso individual de la lengua! ¿Qué tendrá el fascismo que se cuela por las rendijas de la "democracia" y se pone la máscara de la horrible tolerancia? ¿Será porque la democracia es una nueva forma de fascismo? Yo lo creo así. La clase política ha suplantado a la antigua aristocracia y, en un escorzo de inconsciente epistemología filosófica (porque no me creo que lo haya leído), ha aplicado al pie de la letra el esquema platónico, incluidos los ilotas, porque los hay, y muchos.
Yo firmo todos los manifiestos que hagan falta. ¿Quién puede oponerse a la defensa del uso de una lengua, cualquiera que sea, siendo ese empleo un derecho individual inalienable como el de la propia vida? Ni el guaraní ni el swahili han desaparecido pese a la presiones colonialistas, ni el catalán ha desparecido pese a las improntas represoras del franquismo que, a cambio, puso a los catalanes en su casa, con pasta gansa, industria de postín y carreteras y aduanas de órdago.
Yo firmaría un manifiesto en defensa del catalán, pero si ese manifiesto lo promueven los hablantes y no un grupo enroscado en el berbiquí del poder personal (porque -creedme- si el poder lo otorgara definitivamente hablar en castellano, este asunto sería absolutamente baladí). Sin embargo, no aceptaré firmar un manifiesto en defensa de una lengua vital y vivísima: sólo en China (12 millones) hay más hispanohablantes que en Cataluña; si juntamos los castellanoparlantes de Japón (2 millones), Francia (2,5 millones) e Italia (700.000), sigue habiendo más que en Cataluña; en Estados Unidos son 39 millones; en Brasil es preceptivo el aprendizaje del español en la enseñanza obligatoria. Andorra es, hoy por hoy, absoluta y naturalmente bilingüe, pero el catalán retrocede a marchas forzadas. Una lengua se defiende a sí misma por sus leyes internas y por la elección personal del hablante. El español no está en peligro; el catalán, sí. El vascuence también. Yo firmaré manifiestos en su defensa, pero cuando lo soliciten los hablantes, que en este punto tienen mucho que decir y no dicen nada (por algo será).
Pero hay otra realidad política y social que, por mor de la anología discursiva política, se soslaya perversamente: en Cataluña hay tantos araboparlantes como en Bahrein. ¿Qué hace la Marca Hispánica transmutada en Generalidad con ellos?; ¿por qué no defiende su lengua de las agresiones españolistas y catalanistas? ¿Qué han hecho éstos para merecer eso? ¿Qué pasa con el aranés de Pirineo leridano?
Yo no defiendo; ataco (o a palabrota): el fascismo impregna todos estos discursos unívocos con un regate a la realidad social manifestando un extremo complejo de inferioridad que se encuentra en los cimientos de su reivindicación. Semejante complejo tiene una causa, y es su inconsciencia; por lo tanto, una evidente inmadurez. Me niego a que los que hablamos y pensamos en español caigamos en el mismo infantil error La iconografía lingüística como referencia identitaria es débil e ineficaz. Sociedades muchísimo más maduras en este punto que la catalana lo han resuelto (y derribado el tótem de la lengua ¿prístina?) sin traumas, sin agresiones, sin plantos ni jeremiadas. Y, si no, que se lo pregunten a los daneses, holandeses, noruegos, suecos, finlandeses, checos.
Que los catalanes opten por el inglés; ésta es una de sus elecciones legítimas. Les irá probablemente mejor. Dejémoslos en paz, ¡mecagüen la leche!
Un último apunte: la edición canónica de la Constitución estadounidense lleva diez años redactada en español esperando el momento de ser sancionada con el marchamo del Nihil obstat. Digo yo: nihil novum sub sole.

1 comentario:

Miguel Ángel Y. dijo...

Absolutamente de acuerdo, Maestro. No se puede decir más y mejor sobre ese tema.Lo que pasa es que ya sabes el viejo refrán: "Predicar en desierto..."
Un abrazo enorme y (con o sin Expo)feliz verano.