28.5.09

CATALONIA IS NOT SPAIN

ES

No sé cuántas octavillas, pancartas y demás soportes filipescos van a repartir los jóvenes catalanistas en Roma aprovechando que allí se juega la final de la copa de Europa de fútbol en la que interviene el Barcelona F.C. En esas pancartas podrá leerse «Catalonia is not Spain» y, en los panfletos, se explicará (con la brevedad que es presumible colegir) cuál es la realidad de Cataluña, sus señas de identidad inequívocamente singulares y todos los demás iconos de su pedegree. Ardua labor de síntesis sin duda.
La primera incongruencia es la pancarta: Catalonia is not Spain, en inglés, para afirmar contundentemente que su legua es el catalán; la segunda, Catalonia, término muy catalán también que reafirma su espíritu reivindicativo. Y, con seguridad, los textos, en inglés —¡faltaría más!—, invocarán y evocarán las excelencias de una tierra y de una historia cuyas fuentes han sido descaradamente robadas y sus insignias usurpadas; es decir, precisamente lo que Cataluña ha venido haciendo durante los últimos treinta años de transición respecto a las fuentes históricas, icónicas e índices de un enjundioso supraconcepto histórico que encierra la entrada histórica «Aragón».
Yo me preguntó a quién interesará toda esa propaganda relativa a un territorio diezmado hasta la irreconicibilidad en su catalanismo e inmerso en graves deliberaciones internas conscientemente omitidas para que no salga el humo de su casa incendiada, eso en España; fuera de España, ¿qué demonios es eso de Catalonia? Incluso yo me lo preguntaría.
El equipo de fútbol Barcelona F. C. se ha politizado interesadamente (no es el único, claro) hasta extremos que no cabía sospechar y se lanza a la palestra de una final deportiva con la insignia de "equipo nacional" oficioso. Llama la atención, no obstante, que de los jugadores que componen su plantilla apenas tres son catalanes de segunda generación. El resto procede de África, Francia, Brasil, Argentina, Finlandia, Rusia... y aun un par de sus "catalanes" lo son per ius soli; es decir —y como les gusta decir a los propios catalanes—, "charnegos" (Hernández y Valdés), y uno de sus mejores profesionales es de la provincia de Albacete.
Nada nuevo bajo el sol: es el sino del complejo.

(Fotografía: El País)