1.3.09

Poesía para Perdidos





El día 7 Rosendo Tello y el día 28 Brenda Ascoz y Almudena Vidorreta, han protagonizado las dos primeras entregas de Poesía para Perdidos del presente curso que ha comenzado en febrero. La Asociación Aragonesa de Escritores programa, con la colaboración del Gobierno de Aragón, este ciclo que ya el año pasado dio muestras de su vitalidad y de su poder de convocatoria.
Lleno hasta los topes para ver sentado a la mesa, en el solio de la sabiduría, a un clásico: Rosendo se introdujo en la noche de «La Campana de los Perdidos» a base de tañidos verbales, rítmicos, desbrozando las sombras con una dicción maestra, tiñendo la atmósfera de policromía natural, inundándola de aromas de campo, teletransportándonos en el carro de Epafo por los espacios de la memoria con más habilidad que el vástago de Apolo. Ni quemó ni congeló la desasistida superficie de la Tierra, sino que las suaves brisas de su ábrego recorrieron nuestra piel peinando el vello, entibiando los labios, arrojando palabras de su bienser a nuestro bienestar, y allí, en lo hondo, lo reconocimos. Lanzó un ladrido a la luna y un saludo al alba.
Y, relleno hasta los tops, ayer, Brenda y Almudena desgranaron sus jóvenes mundos con una singular estabilidad emocional. Los cintarazos de Brenda, adornados con una indiferencia ficticia, restallaban sorprendiendo incluso nuestra avisada compostura, una mimesis con la arquitectura de Zaragoza, un asomo a lo exterior de su interior, un cauce lírico en cuyo compromiso reveló lo que pretende, lo que se pretende cuando se escribe poesía. Brenda Ascoz dejó anoche sobre la superficie del río una excelente muestra de lo que es capaz de escribir, y me temo que es mucho.
Almudena dispone de un click fugaz, un destello de alta intensidad lumínica paralizante, y anoche le dio al interruptor unas cuantas veces. Sin embargo, puso su vehemencia al servicio de esa otra forma de cultivo tan cercano al relato, un embaimiento morfológico que vela el género, pero en el que, no obstante, se dibuja una actualización de la epopeya, una recuperada génesis de la gravedad en cierto modo mítica que encierra su reflexión intelectual.
Brenda y Almudena: estupendísimas. Como magnífica fue la intervención de Cuidado con el Perro (Rafa Sanementerio —voz— y David Gillén —piano—): Darin, Platters, Bowie, Reed..., arreglos propios de temas hilarantes como «El intelectualoide» que pone en la picota a tanto snob y perfila a tantos figurones acodados en tantas barras de tantos garitos. (Son la hostia lo que cunden). Y hay que ver el medido histrionismo de Sanemeterio, una mezcla de erudición y vulgarismo que detona en sonrisas y en más de una carcajada limpia.

6 comentarios:

Carmen Aliaga dijo...

El día que actuó Rosendo fue un placer asistir, este sábado no pude acudir a la cita y me perdí el poder escuchar a Brenda y a Almudena ¡otra vez será¡
Felicidades a los que hacéis posible todo esto.
Un abrazo fuerte para ti, Manolo.

Manuel Martínez Forega dijo...

Gracias, Carmen; otro para ti, tan atenta siempre.

irene dijo...

Tengo en mente ir a algunos de estos encuentros poéticos, no sé cuando pero lo haré, espero que tengan mucho éxito y duren mucho tiempo.
Además visitaré de nuevo Zaragoza, hace mucho que no voy y me parece una ciudad preciosa.
Un abrazo.

Manuel Martínez Forega dijo...

No tienes excusa, Irene. Si todo va bien -como así se espera- durarán cuatro años, así que seguro que puede venir uno de esos sábados. Estaremos encantados de recibirte.
La luz, la luz de Zaragoza, única, brilla como diamante.
Saludos.

Brenda dijo...

Ey, gracias mil... Nos encantó estar allí, y ahora leerte, pues también me emociona.
Un besote

Manuel Martínez Forega dijo...

Estuvo todo muy bien gracias a vosotras; así que emoción por emoción. Pero no olvides que me debes el poema del río.
Abrazos.